Por participar

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martes, 4 de agosto de 2009

No había nada que saltara y gritase “¡buuu!”. No había zombis ni fantasmas ni psicópatas. En realidad, no había nada, sólo un vacío, un interminable laberinto de árboles cubiertos de musgo, tan calmo, que el silencio se convertía en una presión incómoda sobre mis oídos. Estaba oscuro, como en el crepúsculo de un día nublado, con la luz justa para distinguir que no había nada a la vista. Siempre estoy corriendo a través de la penumbra si una dirección definida, busca que te busca. Me pongo más y más frenética a medida que pasa el tiempo e intento moverme más deprisa. Parezco torpe a pesar de la velocidad... Entonces, llegaba a aquel punto de mi sueño. Sabía con antelación lo que iba a llegar a él, pero, a pesar de ello, no era capaz de despertarme antes. Era ese momento en el que me daba cuenta de que no había nada que buscar, nada que encontrar, que nunca había habido otra cosa que no fuera ese bosque vacío y lóbrego y que nunca habría ninguna otra cosa para mí...nada de nada.

domingo, 2 de agosto de 2009

Quisiera alcanzar lo inalcanzable para alcanzar tu amor
Quisiera alcanzar lo inalcanzable para alcanzar tu amor
Te quiero como el mar quiere a las olas
como el ave a la rama
como la nube al aire
y como el cuerpo al alma